SOUND CAMP 2026: "LA CORDILLERA VIBRÓ COMO MEMBRANA DE ALTAVOZ"_ Crónica.
Actualizado: 1 oct
La noticia de que ya hay fecha confirmada para 4ta edición del "SOUNDCAMP " 2027 [ 30 y 31 de enero ] motivó para escribir la siguiente crónica recordando una experiencia inclusiva y sensitiva que se realizó en febrero de este año y que tuve el honor de formar parte, de estar presente.
Tres días de cultura sound system en el Cajón del Maipo, Chile
Por Dubtronik Sound System / Selector Conciencia
Tres sound systems. ANBESSA HI FI, DUB LIONS y SOLAR SOUND SYSTEM.
Cuatro países.
ARGENTINA , BRASIL, CHILE y PERÚ.
Muchos artistas, más de 20.
Cerca de 27 horas de sesión de música en un entorno natural y comunitario.




Pero los números cuentan apenas una parte de lo que ocurrió durante tres días de febrero de 2026 en el corazón de la Cordillera de los Andes.
Para Dubtronik, el Sound Camp 2026 comenzó varios días antes de que sonará el primer tune en el festival: fue un viaje familiar, un encuentro entre crews y, finalmente, la experiencia de hacer sonar nuestra selección músical y mezclas dub entre montañas en un encuentro latinoamericano, un punto de encuentro regional dedicado a la cultura del sound system.
Antes del sound, la cordillera
Cuatro días antes del comienzo del Sound Camp viajamos desde Buenos Aires a Chile en familia. Desde la ventanilla del avión, la Cordillera de los Andes apareció debajo nuestro como una inmensa sucesión de cumbres, quebradas, roca y nieve.


Del otro lado nos esperaba el imponente Cajón del Maipo.
Habíamos decidido llegar con tiempo. No queríamos viajar hasta uno de los paisajes más extraordinarios de Chile, tocar durante tres días y volver a casa sin conocer un poco más el territorio que nos estaba recibiendo.
Así que antes de los parlantes estuvieron las montañas.

Antes de los dubplates, los caminos.

Antes del primer subgrave, el agua termal.

Nuestro refugio antes de ir para la Hacienda Licán fue en las cabañas "Recuerdos del Cajon del Maipo" https://www.instagram.com/recuerdosdelcajondelmaipo/ donde gracias a la coordialidad y amabilidad de Claudia y Antonio nos sentimos como en casa.
Con ellos hay una afinidad a través de la radio y el arte que nos une, son buena gente, y cada vez que visitamos el Cajon es parada obligatoria.
Disfrutamos de los deliciosos platos de su restaurant https://www.instagram.com/laveganaconganasoficial/
y escuchamos la radio comunitaria que transmiten desde el lugar

Durante esos primeros días recorrimos en auto diferentes lugares del Cajón del Maipo. Visitamos Casa Chocolate
Un negocio familiar donde la edificacion del lugar parece salido de un cuento de hadas, donde el chocolate artesanal es la varita magica.
Continuamos internándonos en la cordillera hasta Valle de Colina, donde las termas aparecen escalonadas entre enormes paredes de montaña.
A relajarse!!!
Hay algo particular en ese territorio.
Quienes viven o frecuentan el Cajón suelen hablar de su “energía”. Es una palabra subjetiva, difícil de medir y que cada persona interpreta a su manera. Pero detrás de esa percepción existe un paisaje geológicamente excepcional: volcanismo andino, actividad hidrotermal, aguas termales y la presencia del complejo volcánico San José forman parte de la historia profunda de esa región.
Y allí, rodeados de montaña, esa sensación se entiende sin demasiadas explicaciones.
Agua caliente brotando en medio de los Andes.
Viento.
Silencio.
Piedra.
Cielo.
Contemplación.
Familia.
Todavía faltaban varios días para que comenzara el festival, pero retrospectivamente existe una conexión inevitable entre aquellos momentos y lo que vendría después.
Primero sentimos vibrar el territorio.
Después llegarían las torres de sonido.
Una recomendación para quienes puedan en próximos Sound Camp ir unos días antes del festival o quedarse unos días después a conocer y disfrutar del Cajon del Maipo es contactar a Balú, guia turístico, un Rastaman que puede mostrarles, hacerles descubrir lugares fantásticos y concretar paseos inolvidables https://www.instagram.com/ras_tour_turismo/
La noche anterior
La transición entre aquel viaje familiar y el Sound Camp ocurrió la noche anterior al festival, cuando llegamos a la Hacienda Licán.
Todavía no había arena de baile.
No había selectores detrás de las bandejas.
No había singjays, ni deejays cabalgando riddims.
No había público esperando un tune, ni skankers bailando.
Había camionetas y autos llegando, cargados de cajas acústicas, amplificación, racks, cables, bandejas, preamps, mixers, micrófonos, discos y personas descargando con esfuerzo, amor y dedicacion.
Fue una alegría inmensa reencontrarme con Cesar (Mr DubMan), Sammy, Chizpa, Harold, Ozeta y conocer esa noche a la crew de Dub Lions también.
Hasta las mascotas bajaban contentas de las camionetas!
También unas heladeritas decían presente con bebestibles para amenizar la descarga de equipos y las charlas posteriores.
El Sound Camp empezaba realmente allí para nosotros, pero para los organizadores muchos meses antes.
Los diferentes sistemas de sonido fueron llegando y las crews comenzaron a encontrarse.

Cordialidad, predisposición y cooperación.
Hubo charlas.
Brindis.
Buenos humos.
Risas.
Reencuentros.
Conversaciones sobre música y equipos.
Anecdotas.
Y, fundamentalmente, camaradería.
Antes de que sonara un solo bajo ya estaba ocurriendo una de las cosas más importantes del encuentro.
Las crews empezaban a trabajar como una sola, en unidad.
Como buenos melómanos, amantes de la música esa velada fue acompañada de una fina y exquisita selección musical, una playlist de los tunes que siempre pinchaba "JAH SHAKA" en sus sesiones. ( Amplificado por un parlantito bluetooth ) como para no cansar los oídos para lo que acontecería durante tres jornadas seguidas después.
Construir una arena
A la mañana siguiente comenzó el verdadero montaje. Las manos y el cuerpo a la obra.
Los warriors, los que arman y desarman, cargan y descargan, se trepan y bajan, sueldan, conectan y desconectan.
Cavan una zanja y la vuelven a tapar.
Desajustan los tornillos de un altavoz y lo vuelven ajustar ... y así!
Manos a la obra!
BOXMAN! y tecnicos ... indispensables para el movimiento del sound system.



Colaboradores escenciales y super necesarios .
Compromiso y dedicacion, los no visibles pero que estan en todas, cuando mas se necesita.
Y para comprender la cultura sound system también hay que mirar ese momento.
Porque un sound system no llega armado a un escenario.
Se construye.
Caja por caja.
Cable por cable.
Se levantaron los stacks, se amarran los sunchos y comenzaron las conexiones.
Se preparó la amplificación, el procesamiento y cada una de las vías.
Paralelamente fueron tomando forma los Dub corners, los puestos de control desde los cuales se desarrollarían las sesiones: bandejas giradiscos, preamps, mixers, consolas, micrófonos, efectos y cajas de vinilos.
Las fotografías de aquella mañana cuentan una historia que muchas veces queda fuera del encuadre cuando finalmente empieza la música: varias personas sosteniendo una misma caja, alguien conectando un rack, otro revisando cables, otro preparando una bandeja.
No hay glamour ahí.
Hay trabajo.
Y sin ese trabajo no existe el sound.
El espacio comenzó lentamente a transformarse.
Aparecieron para ser colgadas las banderas correspondientes a los cuatro países representados por artistas en el encuentro: Chile, Brasil, Perú y Argentina.
Sobre la arena se extendieron además enormes telas rojas, amarillas y verdes que daban sombra durante el día y transformaban visualmente el lugar.

Los colores de Etiopía.
La referencia Rastafari.
Y debajo de ellos, tres sistemas esperando ser encendidos.
Por unas horas, un rincón del Cajón del Maipo se había convertido en otra cosa.
Una arena sound system levantada en medio de los Andes.
Completamente bendecidos.
Primer día: que hablen las cajas
Después de horas de montaje llegó ese instante que quienes construyen y operan sistemas conocen perfectamente.
Se enciende todo.
Una señal atraviesa la cadena.
Suena la primera frecuencia grave.
Se escucha.
Se corrige.
Se vuelve a escuchar.
Hasta que llega un momento en que el sistema deja de ser una pila de componentes electrónicos y madera.
Empieza a hablar.
La alegria es total!
Durante el primer día los tres sound systems fueron rotando por turnos. Los invitados internacionales nos incorporábamos a la crew del sistema que nos correspondia y las sesiones comenzaban a circular de un stack al otro.
Ese mecanismo terminó siendo uno de los grandes aciertos del encuentro.
No había una cabina neutral donde simplemente llegaba un DJ, conectaba algo y tocaba.
Había que entrar en el universo de cada sound.
Conocer sus controles.
Escuchar su respuesta.
Entender cómo entregaba el grave.
Y entonces hacer sonar música con él.

Tres sounds. Todos ganadores. Todos Champions¡¡¡
Después de un encuentro así aparece casi inevitablemente una pregunta:
¿Cuál sonó mejor?
La respuesta es sencilla.
Los tres.
Cada uno tenía su personalidad, pero los tres estuvieron a la altura. Prácticamente no hubo una diferencia que importara cuando uno se encontraba parado frente a ellos.
Ninguno falló.
Todos dieron el máximo.
Y eso permitió que ocurriera aquello que constituye la esencia física de esta cultura.
Un verdadero sound system no se escucha solamente con los oídos.
El frente de onda golpea el cuerpo.
El bajo llega al pecho.
Al abdomen, las piernas, los órganos vibran.
El aire se mueve.
Pero simultáneamente el cerebro está procesando otra frecuencia.
La de las palabras.
Roots reggae, dub y steppers han transportado durante décadas mensajes sobre conciencia, espiritualidad, opresión, justicia, resistencia, África, America, Rastafari, desigualdad, guerra, paz y amor.
Entonces sucede algo difícil de reproducir en una grabación:
el cuerpo recibe el bajo mientras la mente recibe el mensaje.
Por eso un teléfono puede registrar un sound system.
Pero nunca puede reproducir completamente lo que significa estar delante de uno.
Palabra, sónido poder.
Familia y amigos, amantes del movimiento sound system alrededor del mundo congregados en un lugar natural y especial para disfrutar lo anteriormente dicho.



Dubtronik: sonar en los tres sistemas
Para Dubtronik, Selector Conciencia representando, el Sound Camp tenía además una misión particular.
Habíamos cruzado los Andes llevando nuestra selección, nuestros vinilos, nuestros dubplates y nuestra manera de trabajar el sonido, mezcla en vivo dub.

Durante los tres días tuve la posibilidad de tocar a través de los tres sistemas, uno diferente cada jornada.

Eso significó mucho más que disponer de buenos equipos para un set.
Un sound system es algo profundamente personal para una crew.
Detrás de esas cajas existen años de construcción, inversión, pruebas, errores y aprendizaje.

Que otra crew te abra sus controles implica confianza.
Por eso queda un agradecimiento enorme hacia todos. ( Cesar, Sammy, Flawa, Mati, Harold, Ozeta )
Por la invitación.
Por el respeto.
Por el espacio.
Y por permitir que Dubtronik, con quien escribe representando sonara a través de cada uno de esos sistemas de sónido.
Hubo selección en vinilo, dubplates, mezcla dub en vivo y voces de reconocidos artistas jamaicanos atravesando sistemas de sonido sudamericanos en medio de la cordillera chilena.
Entre aquellos momentos apareció un dubplate particularmente significativo:
“Rastafari Army”, de Brother Culture.
Escucharlo allí produjo una de esas sensaciones difíciles de explicar para mí.
Durante años uno construye un proyecto, busca discos, selecciona música, graba artistas, arma sesiones, hace radio, repara equipos, transporta cajas, conecta y desconecta cables.. etc...
Viaja...
Y un día se encuentra en otro país, rodeado por los Andes, viendo un paisaje hermoso, dubbeando un dubplate mientras una enorme masa de aire empujada por los parlantes hace vibrar el cuerpo.
Hay momentos en los que todo ese recorrido parece encontrar una explicación.
En el Sound Camp 2026 puede encontrarla. Disfrute en plenitud en medio de una celebración colectiva.

Cuando cayó la noche
Si durante el día el paisaje dominaba visualmente el Sound Camp, durante la noche la relación se invertía.

La montaña desaparecía parcialmente en la oscuridad.
Las torres quedaban iluminadas.
Y el sonido pasaba a ocuparlo todo el esplandor del festival.


Roots.
Dub.
Steppers.
Mantras.
Bajo.
Mucho baile.
Reunion de skankers incansables magnetizados delante de los stacks.
Pero quizá lo más extraordinario sucedía cuando uno abandonaba la arena, o por lo menos para mí.
Caminabas unos metros y el sound continuaba ahí.
Seguías alejándote y continuaba ahí.
A gran distancia, durante la noche, la percepción era que la música se proyectaba entre las montañas y regresaba todavía más grande.
No hace falta convertir esa sensación en una explicación acústica que no medimos.
Simplemente así se sentía.
Y después llegaba la hora de dormir, si es que el cansancio te ganaba.
Carpa o cabaña.

Cama.
Silencio interior.
Pero afuera el sound continuaba.
Y desde la cama parecía que el sistema estuviera dentro del mismo ambiente.
El bajo llegaba desde lejos como un pulso.
Constante.
Profundo.
Una especie de respiración nocturna del campamento.
El clima, además, acompañó durante todo el encuentro. Las tres jornadas.
Parecíamos bendecidos por esas noches y esos dias soleados que ameritaban al chapuzón en un hermoso punto de encuentro del festival...la piscina!!

Unos metros fuera de la pista
Sin embargo, uno de los recuerdos más fuertes de todo el Sound Camp ocurrió lejos de los controles.
Apenas unos metros fuera de la arena.
El sistema seguía sonando.
Estábamos Verónica, Alma y yo.

Nos abrazamos.
Bailamos.
Nos reímos.
Y miramos las estrellas.
Nada extraordinario ocurrió desde afuera.
No hubo un artista famoso apareciendo de sorpresa.
No cayó ningún tune histórico.
No hubo ningún efecto especial.
Éramos simplemente una familia abrazada bajo un cielo de montaña mientras a unos metros seguía sonando un sound system.
Pero existen instantes que uno sabe inmediatamente que va a recordar.
Ese fue uno.
Risas. Música. Estrellas. Y mucho, pero mucho amor.
Probablemente ninguna fotografía pueda registrar exactamente aquella sensación.
Y quizá por eso sea una de las imágenes más importantes que quedaron del viaje.
El Sound Camp también sucedía cuando no sonaba música
Durante los tres días hubo encuentros con amigos, referentes y compañeros de la cultura reggae , sound system y hip hop chilena.
Deejay Pi, Chizpa, Boomer, Tomy Di MC, Carlitos aka Goodvman Production y Joss, Maxi Asher
y muchos más colegas, conocidos de años y que tuve el honor de compartir por primera vez.


Poder conocer gente nueva, amante de lo que a uno de la fuerza, alegria y energia en la vida lo tomo como una bendicion, y asi agradezco haber tenido la posibilidad de
onocer a Dani Pimenta ( Brasil ) gran activista y exelente selectora de la cultura sound system fue una beleza como dirian en Brasil.
Lo mismo para con Nuna Dub disparando sus big tunes! representando a Perú.

Balú, Judah Bless, Quema Quemador, Rick da Silva, Chinita, Sista Fer, Javiera, Muffin y su family, Sakuete, Vivi, NoeFree, Polo Ises, Mista Dijah, DaSound, los colegas de la cultura sound, reggae chalice!!
Y a todos y a cada una de las almas danzantes que le dan vida a la arena de un festival o sesion de sound system, en especial a ese hermoso grupo de seres humanos que se coordinan para estar presentes en la pista en cada sesión que pueden en Chile y que se hicieron presentes en el Sound Camp que son https://www.instagram.com/last_tune_family/
Cosa que me traigo a Buenos Aires de vuelta como aprendizaje y deseo de que por estas tierras surja un grupo de bailarines del sound system como este¡
Algunas conversaciones fueron largas.
Otras fueron simplemente un saludo.
Pero allí estaba otra parte esencial de la experiencia.
Personas cuyos nombres uno conocía por sesiones, música, flyers o amigos aparecían finalmente delante nuestro.
Ya no era una red digital.
Era una red humana.
Lo mismo sucedía alrededor de la comida.
Uno de los hermanos de los organizadores estuvo a cargo de la cocina y la atención fue excelente.

Puede parecer un detalle menor en una crónica musical.
No lo es.
Cuando cientos de personas conviven durante varios días, la organización no consiste únicamente en contratar artistas y conectar parlantes.
Hay que alimentar.
Alojar.
Resolver.
Cuidar.
Dar sombra.
Mantener espacios.
Ayudar.
Coordinar.
Ese trabajo invisible sostiene todo lo demás.
“Sonido de Liberación”
Entre las muchas músicas escuchadas durante aquellos días me quedó especialmente grabada ... como repitiendose en mi cabeza “Sonido de Liberación”, de Kutral Dub y Tomy Di MC.

que se escucho en diferentes formatos...su vinyl 7"

de Warrior Visión Records https://www.instagram.com/warriorvizionrecords/
( del querido KUTRAL DUB ) y un dubplate para Solar Sound System que detonó la pista.. un track "llamador" para que los skankKers se motiven.. y que recomiendo tengan todos los selectores .
Y como frutilla del postre, el mismisimo Tomy Di pon de mic tirando la versión en vivo y directo.

Hasta el título parecía apropiado para el lugar.
Porque durante tres días se había construido algo parecido a eso.
Con los sonidos reproducidos por los sound systems nos sentimos liberados, descontracturados.
Comunidad, resistencia, identidad y celebración colectiva.
Un pequeño territorio temporal organizado alrededor de la música.
Comer.
Conversar.
Escuchar.
Bailar.
Dormir.
Despertarse y volver a escuchar.
Compartir equipos.
Compartir discos.
Compartir conocimiento.
No hacía falta demasiado más.
Encuentro y comunión.
Confraternidad.
Otro de los tunes que marcaron mi presencia en el festival y nobleza obliga no podia dejar de pinchar es el de mi amigo, hermano, pilar fundamental de Dubtronik Sound System https://www.instagram.com/dubtroniksoundsystem/ , y del movimiento cultural reggae sound system en Chile el querido OSKART https://www.instagram.com/orihginaloskart/ ... abrió mi set el día domingo amplificado por Solar Sound System.
Sound system sin fronteras
Chile.
Brasil.
Perú.
Argentina.

Cuatro países aparecían representados en las banderas y en el line-up.
Pero durante el encuentro esas fronteras fueron perdiendo importancia.
Cada invitado terminó incorporándose momentáneamente a la crew del sound en el que estaba tocando.
Tambien publíco que llego desde Suiza!

Y allí aparece una enseñanza muy antigua de esta cultura.
Un cable no tiene nacionalidad.
Una caja que hay que levantar tampoco.
Un riddim no necesita pasaporte.
La música jamaicana recorrió miles de kilómetros durante décadas precisamente porque diferentes comunidades la tomaron, la respetaron y construyeron alrededor de ella sus propias escenas.
Hoy Sudamérica está escribiendo también esa historia.
Con enormes distancias.
Con economías difíciles.
Con equipos construidos artesanalmente.
Con componentes difíciles de conseguir.
Con crews que cargan sus propias cajas.
Con productores.
Selectores.
MCs.
Cantantes.
Operadores.
Boxman.
Skankkers.
Y un público maravilloso.
El Sound Camp mostró durante tres días una pequeña fotografía de esa red continental, y sin dudarlo puedo afirmar que bien al sur de sudamerica es un proyecto que ayuda y potencia el crecimiento de la cultura por estas tierras.
La cultura que existe detrás de las cajas
Desde afuera puede parecer simplemente una enorme pared de parlantes.
Pero un sound system es mucho más.
Es carpintería.
Electrónica.
Acústica.
Música.
Coleccionismo.
Producción.
Historia.
Diseño.
Logística.
Trabajo físico.
Conocimiento transmitido entre generaciones.
Comunidad.
Amor.
Quizás por eso esta cultura sobrevivió desde Jamaica hasta nuestros días.
Porque no depende exclusivamente de una industria.
Puede aparecer allí donde un grupo de personas decide construirla.

En Kingston.
En Londres.
En São Paulo.
En Lima.
En Santiago.
En Buenos Aires.
O durante tres días en un valle rodeado por la Cordillera de los Andes.
Last Tune. El domingo.
Finalmente llegó el último día.
El ultimo tema, mezcla de alegria y tristeza porque el festival terminaba.
Y todo aquello que durante tres jornadas había parecido permanente empezó a desaparecer.
Se guardaron discos.
Se apagaron amplificadores.
Se desconectaron cables.
Los dub corners comenzaron a desmontarse.
Las enormes torres volvieron a convertirse en cajas individuales.
Otra vez aparecieron brazos cargando peso.
Otra vez herramientas.
Otra vez vehículos.
Otra vez los warriors... los más valorados por las crews, los que dan todo hasta que se guardan en sus lugares de almacenaje los sistemas de sonido.
Un sound system tiene algo extraordinario en ese sentido.
Es arquitectura efímera.
Se construye.
Transforma un lugar.
Genera una comunidad alrededor suyo.
Y después desaparece.
La montaña quedó donde siempre había estado.
Nosotros comenzamos el regreso.
Volver
Al mirar ahora todas las fotografías, el viaje parece adquirir una estructura que quizás no percibíamos mientras sucedía.
Primero está la Cordillera de los Andes vista desde el avión.
Después el Cajón del Maipo.
Los caminos.
Casa Chocolate.
Valle de Colina.
Las aguas termales.
La familia.
Luego aparece Hacienda Licán.
Los sistemas todavía desarmados.
Las primeras cajas.
Los cables.
Las manos trabajando.
Las banderas.
Rojo, amarillo y verde sobre la arena.
Después llegan los vinilos.
Los preamps.
Los micrófonos.
Los dubplates.
Los tres sound systems funcionando.
La noche.
El baile.
“Rastafari Army”.
“Sonidos de Liberación”.
Los amigos.
Las conversaciones.
Compartir con todos los soundmans y todos y todas los y las selectores, deejays, singjays y toasters.
La comida.
Los mantras steppers viajando por el valle.
El bajo llegando hasta la cama.
Y tres personas abrazadas mirando las estrellas.
Cuando regresamos atravesando nuevamente la Cordillera de los Andes, las mismas montañas que habíamos observado desde el avión unos días antes tenían ahora otro significado.
A la ida anunciaban algo.
A la vuelta guardaban algo.
Lo que quedó en la montaña
Quizá dentro de algunos años no recordemos exactamente a qué hora comenzó determinado set.
Tal vez olvidemos qué cable conectamos primero o cuál fue el último tune de una noche.
Pero hay otras cosas que probablemente permanezcan.
La cordialidad de aquella primera noche.
Las crews trabajando juntas.
El primer bajo después del montaje.
La posibilidad de sonar a través de tres sistemas diferentes.
La montaña devolviendo la sensación de aquella música durante la madrugada.
Los encuentros con compañeros de otros países.
Y la familia acompañando toda esa experiencia.
Por eso sería injusto describir el Sound Camp 2026 simplemente como un festival.
Durante tres días fue otra cosa.
Una comunidad temporal.
Un laboratorio sonoro.
Un encuentro sudamericano.
Una celebración de una cultura nacida en Jamaica y reinterpretada desde este lado del mundo.
Y también una confirmación.
Que después de tantos años construyendo, cargando, conectando, seleccionando y haciendo sonar música, todavía existe algo profundamente emocionante en colocar una aguja sobre un disco, levantar un fader y observar cómo personas provenientes de diferentes lugares empiezan a moverse frente a las mismas cajas.
En febrero de 2026 ocurrió en el Cajón del Maipo.
Tres sound systems.
Cuatro países.
DEEJAYS, TOASTERS, CANTANTES, SINGJAYS, SELECTORES , BOXMANS, PRODUCTORES, DUBSMAKERS, SOUNDMANS, SKANKKERS, colaboradores...
TODOS JUNTOS EN UNIDAD¡
Cerca de 27 horas de música.
Pero lo verdaderamente importante no puede medirse en horas ni en watts o SPL.
Fue haber estado allí.
Haberlo construido juntos.
Haberlo sentido.
Y volver a casa sabiendo que del otro lado de los Andes existen compañeros empujando la misma cultura.
Sound Camp 2026.
Cajón del Maipo, Chile.
LO QUE VIENE¡
Me alegra mucho saber que ya hay fecha para que se desarrolle una nueva edición de este festival ( 30 y 31 de Enero del 2027 ) que engrandece a la cultura de los sistemas de sonido en latinoamerica.
Recomiendo a los amantes y seguidores de esta cultura vivir la experiencia de estar presentes como sea que toque estar y sentir a los sound systems en este marco.

SAVE THE DATA Para el próximo 2027!!!
Mas info: Instagram @anbessahifi

Redacto la nota para DUBTRONIK SOUND SYSTEM RADIO STATION _ BLOG — Selector Conciencia Represent. Argentina.
Sound System Culture.

Impecable registro y narración. Damos gracias mi Selector Conciencia. Nos vemos pronto bendito dandy lion